Publicado en Infobae – 19·9·2009
Foto: Flickr - Subida por Romulo Fotos
Leer es una de esas costumbres en las que no suele haber término medio: o la tenemos o, simplemente, no.
El hábito de la lectura se desarrolla generalmente desde la infancia. Padres lectores educan a hijos que leen. Y si en la casa familiar no hubo gusto por los libros, es muy probable que eso perdure aun fuera de ella.
Por desgracia, esta actividad va perdiendo lugar frente a otras, consideradas más estimulantes y hasta más atractivas visualmente (como es el caso de la televisión o las consolas de juegos).
Sin embargo, junto con la disminución de la lectura, niños y adultos se permiten la merma de una habilidad fundamental para el desarrollo del ser humano: la imaginación.
Mientras nuestro cerebro procesa las palabras leídas, mentalmente vamos generando imágenes. Podremos tener más o menos conciencia de ellas, pero allí están. La lectura es algo así como “gimnasia para las neuronas”. Y sin embargo, muchas veces nos acobardamos ante el libro grueso, las letras pequeñas, el tiempo que insume.
Un motivo para leer
Una de las cosas más importantes que se consiguen cuando se hace de la lectura una práctica frecuente es la expansión de nuestros horizontes. En ese sentido, leer es como viajar: nunca concluimos un viaje (o un libro) sin haber crecido un poco.
Encontrando tiempo para todo
Si no tenemos la costumbre de sentarnos frente a un libro, buscaremos mil excusas para no hacerlo. Una de las más usadas es la falta de tiempo. Sin embargo, leer es una de esas actividades perfectas para aprovechar los tiempos muertos del día (por ejemplo, en viaje hacia y desde el trabajo).
Otras veces -suele suceder en época de exámenes- la dedicación a los textos de estudio posterga el disfrute de otro tipo de lecturas.
Pero, como a cualquier actividad que nos genere placer, es saludable dedicar a ella un tiempo determinado cada semana. ¿Cuánto? Decídalo usted, según su disponibilidad y sus ganas.
Cómo empezar
Si aún no disfruta de descubrir las maravillas que yacen dentro de un libro, aquí le dejo cinco puntos que pueden ser útiles para generar el provechoso hábito de leer:
- Identifique un tema que le interese e infórmese de algún buen libro sobre él. Descubra los diferentes géneros literarios para saber cuál va mejor con su personalidad.
- Comience con algo pequeño, que en este caso es sinónimo de corto. Pruebe leyendo cuentos.
- Dedique un tiempo exclusivo. No hace falta que sea mucho: media hora tres veces a la semana le permitirá dar continuidad y no perder el hilo de la historia.
- Investigue el material disponible online sin costo. Por ejemplo, si desea conocer más sobre el Método DeRose, ya sea por interés personal o por cultura general, en www.metododerose.com.ar encontrará más de 15 libros disponibles para download gratuito.
- Sea constante: para establecer cualquier rutina se necesita constancia. No ceda: aunque al principio le pueda parecer que no está aprovechando bien el tiempo, rápidamente descubrirá el placer de leer. Y entonces… un universo nuevo se abrirá para usted en cada libro diferente.
Finalmente, si desarrolla el hábito de leer, con el tiempo tal vez pueda pensar también en escribir. Dentro de usted seguramente haya algo importante para manifestar a través de la escritura.
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