Insertá el Yôga antiguo en tu rutina cotidiana
Desde que empecé a enseñar SwáSthya Yôga, algo que siempre escucho de mis alumnos, principalmente de lo que son ejecutivos, es que no tienen tiempo para practicar. Porque si apenas se hacen un rato para practicar en mi escuela, o conmigo en clases particulares, menos lo consiguen solos durante su atareado día. Sin embargo, hay diversas maneras, algunas bastante creativas, para encajar técnicas del Yôga a lo largo del día.
Respiración
En las ciudades grandes, una situación excelente para entrenar la respiración es durante las forzosas detenciones del tránsito. En vez de perder el tiempo esperando que los coches avancen, entrená la conciencia sobre tu respiración.
Comiená a percibir más tu inspiración, dilatando el abdomen por la entrada del aire, y tu exhalación, contrayendo el abdomen cuando el aire sale.
Después de algún tiempo de practicar esta técnica, expandí la conciencia y la atención para otras partes de tus pulmones: nuevamente, durante la inspiración dilatá el abdomen, continuá inspirando, separando los músculos intercostales y las costillas e inspirá un poco más, elevando lo alto del tórax. Permanecé unos instantes con los pulmones llenos, y al exhalar hacé el camino contrario, vaciándolos de arriba hacia abajo. Mantené por un momento los pulmones vacíos y comienzá todo nuevamente.
Técnicas de purificación
Durante la práctica usamos una técnica para iniciantes llamada rajas uddiyana bandha, que consiste en contracciones abdominales.
Lo ideal es hacer cerca de cinco minutos diarios de esta técnica, de la siguiente manera: inspirá profundamente y exhalá vaciando completamente los pulmones. Durante la retención sin aire contraé y soltá varias veces el abdomen. Cuando precises inspirar nuevamente, pará el movimiento y recomienzá el ciclo.
Ahora: ¿de dónde sacar estos cinco minutos diarios en el tiempo milimétricamente contado? Fácil: en la ducha, al colocar el champú, es necesario esperar dos minutos para que actúe. Durante esta espera, contracciones abdominales. Luego, tendremos dos minutos más mientras actúa el acondicionador. Sólo resta un minuto más, que puede ser encajado fácilmente en cualquier momento hasta el final del baño.
Tal vez alguien esté pensando que esto puede hacer que la práctica sea superficial, que no hará efecto, que es mejor entrenar en la sala de clase con un instructor, y varios argumentos que lleven a pensar si realmente vale la pena practicar Yôga de esta manera.
Esto se puede responder aplicando una lógica bien simple: ¿por qué practicar así? Porque es mejor practicar de esta forma que no hacerlo en absoluto…
En fin, ¿viste qué fácil resulta practicar durante el día? Y todavía existen otras maneras de insertar ásanas (técnicas orgánicas), yôganidrá (técnica de descontracción), samyama (técnica de concentración, meditación e hiperconsciencia) y mucho más. Basta con tener un poco de creatividad.
Agradezco la colaboración del instructor Marcelo Hirota, que enseña el Método DeRose en la ciudad de Curitiba (Brasil). Su blog, muy interesante, es www.marcelohirota.blogspot.com (en portugués).
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