¿Realmente querés?

Hace unos días, me llegó este texto publicado en uno de mis blogs preferidos: Para viver bem…. Su autor es mi colega Caio Melo, que enseña el Método DeRose en la ciudad de Florianópolis (SC – Brasil). Lo traduje para compartirlo con ustedes. Ojalá puedan disfrutarlo tanto como yo.

3727548888_38607070b4Foto: flickr - Subida por .leticia

Ganas, deseos, aspiraciones, objetivos… ¿Sabés diferenciar tus ganas pasajeras y superficiales de aquello que realmente te importa?

La mayoría de las personas que conozco quiere muchas cosas. Quieren adelgazar, ser más saludables, ganar más dinero, trabajar menos, quieren hacer algo que les guste, quieren desafíos, seguridad, etc. La lista de deseos es tan grande que no cabría en este artículo.

Yo también quiero muchas cosas, no lo niego. Creo que anhelar es parte del aspecto apasionante del ser humano. Ganas que se transforman en objetivos y, a partir de entonces, se concretan por la mentalización disciplinada y la acción efectiva.

Normalmente aspiramos a algo por el producto final, por el objeto resultante. Olvidamos, sin embargo, que todo resultado es precedido por un proceso y este, a su vez, no siempre es fácil, rápido o indoloro.

Muchos quieren adelgazar pero no quieren ejercitarse o cambiar su alimentación. Quieren ser más saludables pero no conciben abandonar malos hábitos. Eso sin hablar de las personas que piden al cielo que sucedan cosas completamente contradictorias en sus vidas. Es como desear comerse un paquete entero de caramelos y chocolates y no querer tener dolor de barriga.

Vivo haciendo planes, pensando en cosas que me gustaría conquistar e imaginando cómo sería hacer esto o aquello. Considero esa ambición, ese lado soñador que cultivo, extremadamente saludable y placentero.

Con el tiempo aprendí a distinguir devaneos de objetivos. No tiene nada que ver con el tamaño del resultado final, pero sí con mi disposición. Me pregunto en forma recurrente: ¿Realmente querés eso? ¿Estás dispuesto a ceder algo para conseguirlo? ¿Cuánto tiempo y energía invertirías en realizarlo? A partir de ahí llego a entender si es sólo un sueño sin importancia o si ese sueño es mi más reciente objetivo en la vida.

Si querés, hacé como ejercicio rápido esa evaluación. Elegí un objetivo propio y, desde allí, comenzá a imaginar todo lo que habrá que hacer para que eso suceda. Cambios de comportamiento, de actitud y de paradigma. Tomá conciencia de lo que tendrás que resignar y de lo que tendrás que asumir. Desafíos, dificultades y situaciones que pueden surgir en el medio del camino ¿valen la pena?

Si todo fuera más difícil de lo que te imaginás y la realización demorara más: ¿aun así valdría la pena? ¿Realmente lo querés?

Trabajo enseñando un estilo de vida a través del Método DeRose. Muchas, pero muchas son las personas que me dicen que desearían ser así de saludables, bien dispuestas y llenas de alegría.

Veo en mis grupos de estudiantes muchos pares de ojos brillantes. Son personas que no se quedan esperando, sino que actúan efectivamente en pro del resultado. A veces no logran ejecutar una técnica, o esporádicamente no alcanzan el desempeño que les gustaría, pero aun así continúan caminando diariamente hacia delante.

Caio Melo

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